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Es un tema delicado que genera discusión enfocada en el “bienestar” de los hijos. Muchas personas piensan que esta situación puede afectarlos de alguna manera en su crecimiento sin embargo, de acuerdo con la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés). Un informe reciente que evalúa numerosos estudios psicológicos y psiquiátricos concernientes al tema, dicen que no hay evidencia de que la adopción por parte de parejas homoparentales sea dañina para los niños. En realidad, el estudio arroja que no hay diferencias sustanciales entre el desarrollo de los niños con padres del mismo sexo y el de los hijos de parejas heterosexuales. La información no es nueva: un reporte del Seminario de Ética y Bioética de la UNAM menciona que no hay razones objetivas para conjeturar riesgos para los niños educados por parejas homoparentales. Sin embargo, los prejuicios y temores persisten.
Los principales argumentos apelan que los niños sufrirán discriminación en la escuela por tener padres del mismo sexo. La realidad es que los niños pueden ser malos, sin importar que los compañeros vengan de una familia con dos mamás o dos papás. El bullying existe para los niños ricos, pobres, asiáticos, de papás heterosexuales y para los niños por ser niños, sin una razón justificable.
Entonces, la justicia debería de traducirse en asegurar el bienestar infantil. Un niño necesita amor para crecer, estar completo, sentirse seguro, vivir. El apoyo emocional es igualmente vital. El amor es cuidado y el cuidado puede ser proporcionado por uno o muchos seres humanos sin importar quiénes sean.
Sin embargo, no podemos olvidar que México es el segundo país más homofóbico del mundo después de Brasil. Al menos en el país o hay 65 casos por año, cinco al mes y al menos uno a la semana de agresiones contra homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales. Es importante este dato para tomar en cuenta que hay otra creencia por la que se está en contra de la adopción homoparental y es que se cree que la identidad sexual del niño puede resultar ‘dañada’ debido a la preferencia de sus padres o bien que la estabilidad y salud mental del infante será dañada por la preferencia de sus padres. Y hay un miedo, una creencia particularmente preocupante: ¿los niños educa dos por padres o madres homosexuales son más vulnerables al abuso sexual por parte de sus tutores o los amigos de estos?
En los estudios evaluados por Asociación Estadounidense de Psicología todos los niños estudiados, hijos de padres homosexuales, estaban contentos con su género y no tenían deseo de pertenecer al sexo opuesto. Por otro lado, en cuanto a roles culturales de género, no se encontraron variaciones entre hijos de madres homosexuales y heterosexuales: todos ellos poseen las mismas preferencias de juguetes, actividades y ocupaciones. Además, los datos no sugieren índices elevados de homosexualidad entre los descendientes de padres y madres homosexuales.
Entonces, la justicia debería de traducirse en asegurar el bienestar infantil. Un niño necesita amor para crecer, estar completo, sentirse seguro, vivir. El apoyo emocional es igualmente vital. El amor es cuidado y el cuidado puede ser proporcionado por uno o muchos seres humanos sin importar quiénes sean.
Sin embargo, no podemos olvidar que México es el segundo país más homofóbico del mundo después de Brasil. Al menos en el país o hay 65 casos por año, cinco al mes y al menos uno a la semana de agresiones contra homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales. Es importante este dato para tomar en cuenta que hay otra creencia por la que se está en contra de la adopción homoparental y es que se cree que la identidad sexual del niño puede resultar ‘dañada’ debido a la preferencia de sus padres o bien que la estabilidad y salud mental del infante será dañada por la preferencia de sus padres. Y hay un miedo, una creencia particularmente preocupante: ¿los niños educa dos por padres o madres homosexuales son más vulnerables al abuso sexual por parte de sus tutores o los amigos de estos?
En los estudios evaluados por Asociación Estadounidense de Psicología todos los niños estudiados, hijos de padres homosexuales, estaban contentos con su género y no tenían deseo de pertenecer al sexo opuesto. Por otro lado, en cuanto a roles culturales de género, no se encontraron variaciones entre hijos de madres homosexuales y heterosexuales: todos ellos poseen las mismas preferencias de juguetes, actividades y ocupaciones. Además, los datos no sugieren índices elevados de homosexualidad entre los descendientes de padres y madres homosexuales.

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